30 días descubriendo a don Andrés Manjón · 03/30

¿Puede un mortero de botica convertirse en campana escolar?

En mayo de 1895, las Escuelas del Ave María encontraron una solución poco habitual: colgaron de un árbol un mortero que pasó a utilizarse como campana. Juan Amaya fue nombrado campanero.

Tarjeta 03 de MANJÓN 180 sobre el uso de un mortero de botica como campana escolar en 1895.

Una campana improvisada en el Ave María

Este pequeño episodio, recogido por Andrés Manjón en su diario, permite conocer un detalle de la organización cotidiana de las primeras escuelas.

Un objeto utilizado habitualmente en una botica adquirió una nueva función dentro de la vida escolar.

La anécdota resulta significativa porque nos acerca a las condiciones materiales en las que se desarrollaba aquella experiencia educativa.

Lo que sabemos y lo que no

La fuente documenta el uso del mortero como campana y el nombramiento de Juan Amaya como campanero.

Sin embargo, no explica durante cuánto tiempo se utilizó ni permite reconstruir su funcionamiento cotidiano. Tampoco sería riguroso concluir, a partir de este único episodio, que todas las escuelas recurrían habitualmente a soluciones semejantes.

Un pequeño objeto que nos permite descubrir otro aspecto de la historia de las Escuelas del Ave María.

Fuente documental: Manjón, Diario (ed. Prellezo, 2003), pp. 5–6.